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Esculpe tu vida
Fe

La fe nos mueve

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Quiero escribirle un canto a la fe, también conocida como esa que no podemos ver ni palpar, aunque si llamar y hablar.

No es la fe sobre un ser más poderoso que nosotros mismos, es la que buscamos cuando estamos en el laberinto de nuestra existencia.

 

FE, quiero que seas mi compañera de viaje.

Tu que siempre estás en ese espacio en negro, ahí escondida para unos pocos privilegiados de corazón fuerte. Nunca me abandonas, siempre que te reclamo estás donde te busco.

Con mis ojos te busco y con mi alma te encuentro. Siempre fiel a todo aquel que pida por ti, aunque a veces te abandono.

Tan lejos en los momentos dulces y tan cerca en los amargos. Gracias por volver una y otra vez cuando el mar está más bravo.

Perdón por no tenerte siempre presente y pensar en ti. Soy humano y erro como el que más.

Gracias por llevarme de la mano hasta lo más hondo de mi alma.

Eres única.

Lo mejor de ti, el infinito silencio que desprendes al pasar. Solo se te pude oír cuando siento con el corazón. Sé que eres lo más real de mi porque eres lo menos evidente.

Hoy escribo estas líneas para que me recuerden, siempre, lo muy significativa que eres en cada uno de los momentos de mi corta existencia.

Dame de tu fuerza que reside en mí.

Pilar de mi imaginación, coraje, resistencia, perseverancia, energía y de mucho más.

Una vez más, gracias por ser esa compañera de viaje que no me pide nada a cambio, salvo mi felicidad, si te hubiera perdido nunca hubiera escrito estas palabras.

Hoy creo, de verdad, en todos los seres que evitan este mundo gracias a ti.

 

El perfume que desprende me abruma.

 

Después de este canto a la fe, quería resumir unas palabras que nos hagan reflexionar.

La realidad es que no necesitamos ser de una condición determinada, ni poseer ciertos objetos para poder creer en el valor de uno mismo.

La gran suerte de este, nuestro planeta interior, es que es universal y para todos. Como todas las cosas importantes.

Es nuestra realidad y dentro de ella gozamos de la posibilidad de hacer absolutamente lo que nos plazca.

Para llevarlo a buen puerto, es de prioridad necesaria remar por el camino de la fe. Es nuestro norte, viento y fuerza. Habrá días que queramos escondernos en el lugar más profundo de nuestro barco.

Solo nosotros podemos coger el timón y guiarlo hacía donde residen los sueños.

Haz de tu camino la historia de tu vida.

 

 

 

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